jueves, 14 de octubre de 2010

Inception

Ya de arranque nomás nos metemos de lleno en una escena de acción, donde Dom Cobb (Leo Dicaprio) y Arthur Elapellidotelodebo (Joseph Gordon-Levitt) son perseguidos por un ejército de coreanos sedientos de sangre, liderados por Saito, un japonés trajeado y con cara de malo. Pero en seguida nos damos cuenta que en realidad todos están soñando, durmiendo próximos unos a otros y conectados a un aparatejo medio extraño (les suena, hermanos Wachowski?? Cobren los derechos de autor hermano!!) que administra sedantes. La jodita es que Dom es un ladrón de novela, pero no uno convencional; él te roba en los sueños (en la peli los llaman “extractores”). Se te mete en el subconsciente mientras dormís la mona y te saca hasta las medias.
En el mundo de los sueños, el dolor es experimentado como real psicológicamente, y para despertarte tenés que hacer lo mismo que si querés ser un rockero famoso: te tenés que morir. Pero parece que a Dom se le fue todo de las manos y no consigue la información que necesitaba en esta misión, misión que resulta ser una prueba de Saito para ver si el extractor estaba a la altura de su reputación (que pillo el ponja eh…)
El acaudalado empresario oriental queda impresionado por las habilidades de Cobb y Arturo, y los contrata para una misión un tanto particular: deben “plantar” una idea en Robert Fisher (esto es lo que llaman inception). Robert es hijo de un gigantesco empresario dueño de una corporación que amenaza con monopolizar la industria, lo que dejaría fuera de juego a Saito (como diría el escribano Yayo en los Juegos de la Corona: automáticamente pierde todos los puntos). Y como Fisher padre está tirado en una cama midiéndose la pijama de madera, el noble ponja quiere que Dom le meta la idea a Robert de terminar con el imperio que está a punto de heredar de su padre (bien chino, eso es jugar limpio eh… Que manera de embarrar la cancha hermano!!)
La idea de la inception es muy arriesgada y hasta se rumorea que imposible, pero Dom insiste que que puede hacerlo. A cambio, Saito promete mover los hilos para indultar al afamado extractor, a quién lo persigue hasta la Interpol por un oscuro pasado que aún no conocemos.
Finalmente, Cobb y Arturo aceptan y arman un equipo de lujo para la difícil empresa:
Yusuf, un capo en la química para desarrollar los sedantes
Eames, un falsificador que puede cambiar de apariencia en los sueños
Y finalmente Ariadne (Ellen Page, la niña que nunca crece, aunque en realidad si crece mientras duerme… Que le pasa a esta mina viejo? Estaba más grande en Hard Candy, o me parece a mí? Tendrá el síndrome de Benjamín Button?), una joven estudiante de arquitectura que se encargará de diseñar los escenarios del mundo de los sueños.
La peli es excelente, pero a no confundirla con la recordada peli argenta “Incesto”, protagonizada por Rodrigo Noya, donde el juvenil actor termina encamándose con su vieja luego de una confusa noche de estupefacientes, whisky y rock and roll…
Aunque al principio me recordó mucho a la genial Matrix, el argumento es completamente original y enroscado. Efectos geniales y un suspenso que te tiene atado a la butaca se combinan con la trama y los grandes actores para romperla.

Le doy 4,25 Guiditos, no te la pierdas