sábado, 26 de febrero de 2011

The Fighter

En el mes de los oscar, vamos con una de las grandes nominadas.
Micky Ward (Mark Wahlberg, genio total) es un boxeador welter de Lowell, Massachussets. Proviene de una numerosa y humilde familia, con demasiados problemas y muy pocos dientes (entre sus 7 hermanas no completan ni un comedor). Alice Ward (Melissa Leo) es su madre y representante, y su hermanastro Dicky Eklund (Christian Bale, fenómeno) hace las veces de entrenador.
Dicky, quien es conocido como “el orgullo de Lowell” por haber hecho besar la lona al gran Sugar Ray Leonard en una pelea televisada por HBO hace 1000 años, hoy en día esta peor que el Pity. Con menos kilos que dientes, no es ni una sombra de aquel boxeador que alcanzo la gloria por una noche frente a las cámaras. Su adicción al Crack le está tirando a matar, y le hace llegar tarde a todo compromiso que tenga en frente. Sin embargo, Dicky está confiado en su regreso glorioso, el cual será posible gracias al documental que HBO está haciendo sobre su vida. Mientras camina por el pueblo recordándole a todos el gran combate con Sugar Ray (eso fue hace 20 años, Pocholo!!!) y entrena a su hermano, una cámara le hace marca personal (al mejor estilo Ed tv) registrando cada momento.
Mientras tanto, Micky (la esperanza de la flia para salir del barro) no viene muy bien que digamos: perdió 7 peleas seguidas, y se convirtió en el muñeco que le ponen a boxeadores superiores para avanzar en su carrera. Pero todos están confiados en que la siguiente pelea en Atlantic City será su despegue definitivo, especialmente su dejada madre Alice (quien hace peores negocios que el “cabeza” Horacito). Pero llegada la gran noche, el púgil rival cae con una gripe fulminante (tenía las defensas más bajas que el Bubble boy), y los hermanos macana deben decidir si pierden la guita o pelean contra un negro ex convicto que pesa 10 kilos mas que Micky. La idea le suena más kamikaze que tomarse unos copetes con Guido Süller (rotura de ojete inminente), pero su madre y hermano lo convencen de que se fuma al negro en pipa.
Como todos sospechábamos, el negro lo desarma a trompadas (cobró peor que los amigos del mago sin dientes contra Torry e hijo) y lo deja tirado tanto física como anímicamente, hasta el punto de querer tirar la toalla en la carrera (o toballa, según el gran Casero). Allí conoce a Charlene Fleming (Amy Adams) con quien comienza una relación, y quien de a poco empieza a comerle la croqueta para que deje el lastre de su desastrosa madre y su adicto hermanastro y pueda despegar de una vez por todas... (pará Yoko, ya te cargaste a los Beatles, QUE ESTAS BUSCANDO???)
La peli me encantó (tiene 7 nominaciones incluyendo mejor película), esta basada en la historia real de Dick Eklund y Micky Ward y tiene tremendas actuaciones. Mark la rompe como siempre (y está mas groso que en sus épocas de rebeldía en Marky Mark and the Funky Bunch), y Amy Adams y Melissa Leo crean unos personajes enfrentados que se sacan chispas.
Párrafo aparte para el genio Christian Bale, quien nuevamente bajo de peso (parece un adicto posta) para lograr, en mi humilde opinión, el mejor papel de su carrera (se come la peli). Si el domingo 27 no le dan el oscar, me tomo un bondi al norte y prendo fuego la Academia.

Le doy 4 Guiditos, y todos mis votos para Christian. Fuerza Batman, este es tuyo!!

 

jueves, 27 de enero de 2011

Hereafter

Lo tengo que decir. Acá no hay objetividad, para nada. Tengo algo con Clint Eastwood. Me cae bien, demasiado bien. Debe ser el personaje aquel de “Los puentes de Madison”: Robert Kincaid, o que en esa peli, en camiseta, me recuerda a mi abuelo, en verano. No sé. El tema es que una nueva obra  de este viejo multitask (actor, director y, en éste caso, compositor de un tremendo soundtrack) me genera entusiasmo, ganas de verla.
Y aquí está ésta “Hereafter”. Que empieza con un tsunami, que arrasa todo. Tremendamente filmado, como dando lección a los que hacen peliculitas de catástrofes. Que después sigue con dos mellizos de 12 años con una madre alcohólica y drogona y un accidente que se lleva de gira a uno de los pibes. Y ahí, con semejante golpe, se comienza a hacer dura la trama. Más si el momento que elegiste para verla, es un domingo por la tarde.
La historia se centra en cuatro personajes: una periodista (Cécile De France), presentadora de un noticiero, como Mónica Cahen D’Anvers ponele, bueno no, está bastante más buena. Digamos… una Cristina Pérez. Ella sobrevive al tsunami y empieza a tener visiones del más allá.
Los otros tres son: los melli ya mencionados (George y Frankie McLaren) y un psíquico (siempre grosso Matt Damon) bastante acosado por su don (maldición según sus palabras) que le permite comunicarse con los finados.
La trama los va a ir juntando, porque todos tienen una conexión muy fuerte con la muerte (y la vida, obviamente) y  con lo que puede suceder luego de la llegada de la huesuda.
La peli avanza como la camioneta que tenían Emilio y Guille, en “Los Bañeros II”. Sin dejarte en la calle, pero a 20 kilómetros por hora. En un momento te das cuenta de que va una hora y media del film y todavía no pasó “nada”.
Aún así, por más que tenga esos baches, es una buena película, culminando con un mensaje esperanzador. Así que la cuenta queda en positivo, y yo sigo siendo hincha de este “viejo”.

Calificación: 3 Chettis.


lunes, 27 de diciembre de 2010

I Love You Phillip Morris

Steven Russell (Jim Carrey) lleva una vida aparentemente ordinaria: miembro del cuerpo de policía local,  felizmente casado con Debbie (Leslie Mann), padre de familia y gran cooperador de la iglesia local, es decir, una especia de Ned Flanders. Hasta que sufre un grave accidente de auto que le vuela la peluca y le hace replantear su vida. Una vez recuperado se da cuenta mágicamente que su verdadera vocación era bailar sobre bananas (es decir, era gay). Peeerooo, él no quería ser un gay más, no quería ser como Reinaldo el novio de Adelfa (“soyyy re putitoo mi amorrr”), sino que estaba más cerca de un Ricky Fort y su extravagancia. Claro que ser ese tipo de gay, (ojoo Ricardo, no estoy dando por descontado que a vos te gustan más los machos que un bigMac a la salida del boliche "Acontramano", nada q ver), sale carísimo señoresss, entre cremas, pilcha a la moda, perritos de tamaño copetín, regalos para las parejas, etc… tenes que ganar más que “el mono” Navarro Montoya en Boca (obvio, tampoco estoy dando por descontado que el mono enderezaba bananas con la cola, nada que ver).
El trabajo de policía no parecía el adecuado, en primer lugar por el sueldo bastante austero, pero también por lo complicado que era blanquear su nueva condición entre los muchachos, aunque sea una “profesión” de mente muy abierta y 0 coimera. Por lo tanto Steven se las ingenia para poder solventar sus gastos de una manera poco común pero muy efectiva, cagar a las aseguradoras, para poner alguno de los ejemplos que utiliza, en una escena se lo puede ver a Steven volar por las escaleras mecánicas de un shopping, pero claro, esta jodita no podía durar toda la vida, al contrario, en poco tiempo cae sopre (sopre es preso diría Diego Armando), pero tampoco dura mucho encerrado, se escapa en poco tiempo, continua estafando, vuelve a caer, se vuelve a escapar y así sucesivamente.
Todo cambia cuando en una de sus estadías en la cárcel encuentra al amor de su vida, Phillip Morris (Ewan McGregor), un chico muy introvertido, justamente todo lo contrario a S. Russell, una vez más, los extremos se unen. A partir de este momento su vida de ricachón se multiplica por dos, por lo tanto sus ingresos deben aumentar considerablemente, esto lo lleva a pasar por múltiples situaciones realmente increíbles, y se hacen aun más increíbles cuando te enteras que la historia es verídica, que Steven Jay Russell existió y armo tal quilombo que cambio el régimen carcelario de EEUU.

PD: Aconsejo no leer nada sobre el verdadero Steven Jay Russell hasta no ver la película.

Calificación: 4,25 Sebitas



lunes, 13 de diciembre de 2010

The Usual Suspects (Clásico)

Ya de arranque nos encontramos con la gran explosión de un barco en el puerto y fiambres por todos lados, en lo que iba a ser una venta de grandes cantidades de merluza entre una horda de húngaros salvajes y unos traficantes argentinos. Los únicos sobrevivientes: un húngaro con quemaduras de 4to grado que agoniza en el hospital (se quemó peor que el bombero de Víctor Hugo en la mañana de la TV púbica) y “Verbal” Kint (Kevin Spacey), un pequeño estafador lisiado que ya declaró y consiguió inmunidad del fiscal.
Pero el Agente Kujan (Chazz Palminteri) quiere llegar a la verdad de la milanga, ya que le resulto un poco sospechoso que en el barco no haya un gramo de merca. Entonces decide utilizar las 2 horas que le quedan a Verbal (antes de salir bajo fianza) para interrogarlo en su oficina.
La historia comienza 6 semanas atrás, cuando Verbal y otros 4 criminales de renombre (Stephen Baldwin, Kevin Pollack, Gabriel Byrne y Benicio del Toro) son arrestados y llevados a una rueda de reconocimiento por el robo de un camión de caudales. Como la gorra tiene menos evidencias que Mitch con su historia de Ricky, los tiene que largar a los 5 nuevamente a las calles. Pero “Los Sospechosos de siempre” no se iban a quedar en el molde, y planean una serie de golpes para vengarse de la cana.
Lamentablemente para ellos, estos golpes los llevan a un legendario criminal al que todos temen y nadie ha visto, un rumor en cada esquina turbia de la ciudad, un personaje más malo que Funes llamado Keyser Sose. Su abogado, Kobayashi (Pete Postlethwaite) les cuenta que en algún punto de sus vidas, los 5 habían robado, estafado o asesinado a un hombre de Keyser, y que era hora de pagar la deuda. Ellos se ven obligados a aceptar, ya que se rumorea que este maloso está más loco que una cabra.
Keyser es el famoso “guapo”, al mejor estilo Rufino y Jacinto: le pega a la gente, hace caminar a las minas, pinta carteles por la calle...
Ah, si, me olvidaba una pequeña leyenda urbana: un día una turba iracunda llego a su casa, y para que entregue el poder violó y secuestro a su esposa e hijos; cuando Sose llego a sus aposentos, mato a sus hijos y a su esposa (diciendo que prefería ver a su flia muerta antes de verla viva después de esto) y a todos los maleantes menos a uno, para que cuente la historia... (Mamadera, que limón mi viejo)
La peli es un golazo, tiene tremendos actores y es de culto. Hay que ver la carita del joven Benicio, que parece que en esas épocas se daba duro duro duro duro con drogas muy baratas (tiene más ojeras que Yayo hermano!!!). Geniales actuaciones de Spacey, Palminteri, Byrne y el pelado Postlethwaite (uno de mis actores favoritos).

Le doy 4 guiditos y medio