lunes, 13 de diciembre de 2010

The Usual Suspects (Clásico)

Ya de arranque nos encontramos con la gran explosión de un barco en el puerto y fiambres por todos lados, en lo que iba a ser una venta de grandes cantidades de merluza entre una horda de húngaros salvajes y unos traficantes argentinos. Los únicos sobrevivientes: un húngaro con quemaduras de 4to grado que agoniza en el hospital (se quemó peor que el bombero de Víctor Hugo en la mañana de la TV púbica) y “Verbal” Kint (Kevin Spacey), un pequeño estafador lisiado que ya declaró y consiguió inmunidad del fiscal.
Pero el Agente Kujan (Chazz Palminteri) quiere llegar a la verdad de la milanga, ya que le resulto un poco sospechoso que en el barco no haya un gramo de merca. Entonces decide utilizar las 2 horas que le quedan a Verbal (antes de salir bajo fianza) para interrogarlo en su oficina.
La historia comienza 6 semanas atrás, cuando Verbal y otros 4 criminales de renombre (Stephen Baldwin, Kevin Pollack, Gabriel Byrne y Benicio del Toro) son arrestados y llevados a una rueda de reconocimiento por el robo de un camión de caudales. Como la gorra tiene menos evidencias que Mitch con su historia de Ricky, los tiene que largar a los 5 nuevamente a las calles. Pero “Los Sospechosos de siempre” no se iban a quedar en el molde, y planean una serie de golpes para vengarse de la cana.
Lamentablemente para ellos, estos golpes los llevan a un legendario criminal al que todos temen y nadie ha visto, un rumor en cada esquina turbia de la ciudad, un personaje más malo que Funes llamado Keyser Sose. Su abogado, Kobayashi (Pete Postlethwaite) les cuenta que en algún punto de sus vidas, los 5 habían robado, estafado o asesinado a un hombre de Keyser, y que era hora de pagar la deuda. Ellos se ven obligados a aceptar, ya que se rumorea que este maloso está más loco que una cabra.
Keyser es el famoso “guapo”, al mejor estilo Rufino y Jacinto: le pega a la gente, hace caminar a las minas, pinta carteles por la calle...
Ah, si, me olvidaba una pequeña leyenda urbana: un día una turba iracunda llego a su casa, y para que entregue el poder violó y secuestro a su esposa e hijos; cuando Sose llego a sus aposentos, mato a sus hijos y a su esposa (diciendo que prefería ver a su flia muerta antes de verla viva después de esto) y a todos los maleantes menos a uno, para que cuente la historia... (Mamadera, que limón mi viejo)
La peli es un golazo, tiene tremendos actores y es de culto. Hay que ver la carita del joven Benicio, que parece que en esas épocas se daba duro duro duro duro con drogas muy baratas (tiene más ojeras que Yayo hermano!!!). Geniales actuaciones de Spacey, Palminteri, Byrne y el pelado Postlethwaite (uno de mis actores favoritos).

Le doy 4 guiditos y medio



lunes, 22 de noviembre de 2010

El hombre de al lado

Un brazo. Una masa. Golpes. Pum! Pum! Pum! Rajaduras y finalmente, un hueco. La medianera, que separaba dos mundos demasiado distantes, ya no es lo que era.
“Unos rayitos de sol” es lo que necesita Víctor y para obtenerlos, nada mejor que meter una ventana en la pared que mira a la casa de su vecino Leonardo.
Víctor (Daniel Aráoz) es un vendedor de autos. Grasa hasta la manija, manipulador, grosero, psicópata. Leonardo (Rafael Spregelburd) es, en cambio, un refinado diseñador de muebles. Vive en la casa Curutchet (si la habremos dibujado, laaa), única obra construída, de Le Corbusier, en Latinoamérica. Todo su mundo de diseño, se viene abajo cuando aparece esta ventana, ese ojo hacia su vida, esa mancha en su blanquita y fría modernidad. Su vida se derrumba. Comienza a atrasarse en sus trabajos. Se da cuenta que no tolera a su mujer, quien no deja de pedirle “piquito” como anorgásmica expresión de cariño, su hija pre-adolescente no le da bola. Todo es un desastre.
Tanto Aráoz como Spregelburd son muy creíbles en sus composiciones. Hay varias escenas muy buenas, muy características de sus personajes: Leonardo escuchando música con su amigo (Juan Cruz Bordeau), llegando a niveles insoportables de snobismo (e ignorancia). Él mismo, aconsejándole a Lola, su hija, que se ponga el “cintu” (cinturón de seguridad). Víctor elogiando el sexo oral de su novia como “el mejor pete de zona norte”…
La Casa es la otra gran protagonista. Tan linda, tan moderna. Se respira la ciudad de La Plata. Los números en los carteles que indican las calles, el bosque, el clima de barrio-gran ciudad.
Una peli muy interesante con un final que te deja con la pera en el suelo, luego de mostrarte que no siempre el más loco, es el que lo parece…

Puntuación: 4 Chettis.


jueves, 14 de octubre de 2010

Inception

Ya de arranque nomás nos metemos de lleno en una escena de acción, donde Dom Cobb (Leo Dicaprio) y Arthur Elapellidotelodebo (Joseph Gordon-Levitt) son perseguidos por un ejército de coreanos sedientos de sangre, liderados por Saito, un japonés trajeado y con cara de malo. Pero en seguida nos damos cuenta que en realidad todos están soñando, durmiendo próximos unos a otros y conectados a un aparatejo medio extraño (les suena, hermanos Wachowski?? Cobren los derechos de autor hermano!!) que administra sedantes. La jodita es que Dom es un ladrón de novela, pero no uno convencional; él te roba en los sueños (en la peli los llaman “extractores”). Se te mete en el subconsciente mientras dormís la mona y te saca hasta las medias.
En el mundo de los sueños, el dolor es experimentado como real psicológicamente, y para despertarte tenés que hacer lo mismo que si querés ser un rockero famoso: te tenés que morir. Pero parece que a Dom se le fue todo de las manos y no consigue la información que necesitaba en esta misión, misión que resulta ser una prueba de Saito para ver si el extractor estaba a la altura de su reputación (que pillo el ponja eh…)
El acaudalado empresario oriental queda impresionado por las habilidades de Cobb y Arturo, y los contrata para una misión un tanto particular: deben “plantar” una idea en Robert Fisher (esto es lo que llaman inception). Robert es hijo de un gigantesco empresario dueño de una corporación que amenaza con monopolizar la industria, lo que dejaría fuera de juego a Saito (como diría el escribano Yayo en los Juegos de la Corona: automáticamente pierde todos los puntos). Y como Fisher padre está tirado en una cama midiéndose la pijama de madera, el noble ponja quiere que Dom le meta la idea a Robert de terminar con el imperio que está a punto de heredar de su padre (bien chino, eso es jugar limpio eh… Que manera de embarrar la cancha hermano!!)
La idea de la inception es muy arriesgada y hasta se rumorea que imposible, pero Dom insiste que que puede hacerlo. A cambio, Saito promete mover los hilos para indultar al afamado extractor, a quién lo persigue hasta la Interpol por un oscuro pasado que aún no conocemos.
Finalmente, Cobb y Arturo aceptan y arman un equipo de lujo para la difícil empresa:
Yusuf, un capo en la química para desarrollar los sedantes
Eames, un falsificador que puede cambiar de apariencia en los sueños
Y finalmente Ariadne (Ellen Page, la niña que nunca crece, aunque en realidad si crece mientras duerme… Que le pasa a esta mina viejo? Estaba más grande en Hard Candy, o me parece a mí? Tendrá el síndrome de Benjamín Button?), una joven estudiante de arquitectura que se encargará de diseñar los escenarios del mundo de los sueños.
La peli es excelente, pero a no confundirla con la recordada peli argenta “Incesto”, protagonizada por Rodrigo Noya, donde el juvenil actor termina encamándose con su vieja luego de una confusa noche de estupefacientes, whisky y rock and roll…
Aunque al principio me recordó mucho a la genial Matrix, el argumento es completamente original y enroscado. Efectos geniales y un suspenso que te tiene atado a la butaca se combinan con la trama y los grandes actores para romperla.

Le doy 4,25 Guiditos, no te la pierdas